jueves, 20 de enero de 2022

SEREMOS SALVADOS POR SU VIDA

 

La mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo se encuentra en su muerte por los hombres. Si dar la vida por los amigos es la demostración más grande de amor, Jesús ha ofrecido la suya por todos, también por los que eran sus enemigos, para transformar los corazones. Por eso, los evangelistas han situado en la hora de la Cruz el momento culminante de la mirada de la fe, porque en esa hora resplandece el amor divino en toda su altura y amplitud.

San Juan introduce aquí su solemne testimonio cuando, junto a la Madre de Jesús, contempla al que habían atravesado:

El que lo vio da testimonio, su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis...  

Y, sin embargo, precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús, la fe se refuerza y recibe una luz resplandeciente, cuando se revela como fe en su amor indefectible por nosotros, que es capaz de llegar hasta la muerte para salvarnos. En este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama, es posible creer; su totalidad vence cualquier suspicacia y nos permite confiarnos plenamente en Cristo.

Papa Francisco

Fuente: Magníficat, nº 218 (enero, 2022)

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