En
Fátima, la Virgen María se apareció seis veces a los niños, pero su aparición de
13 de julio de 1917 fue particularmente importante; además, también fue la
primera vez que la Virgen mencionó los Primeros Sábados.
Pero,
¿por qué hacer esta devoción al Corazón Inmaculado de María en particular?
Sabemos que honramos a María porque es la Madre de Dios y nuestra Madre. Dios
quiere que tengamos una devoción a Su Inmaculado Corazón poque ella es uno de
los tres preciados dones del Sagrado Corazón de Jesús para nosotros (Haurietis
aquas[1]). Es la devoción más
completa que nos lleva al Sagrado Corazón de Jesús, especialmente en la Santa Eucaristía.
Dios quiere ahora esta devoción al Corazón Inmaculado de María para
salvar a las almas de la perdición. Así se cumple el mandamiento de
amar al prójimo; la mejor manera de amar al prójimo necesitados es ayudar a
salvar sus almas.
¿POR QUÉ ESTA DEVOCIÓN?
En
síntesis, porque:
- Nuestra Señora dijo en Fátima, el 13 de julio de 1917: “Si hacéis lo que os digo, se salvarán muchas almas, habrá paz”. La Virgen hizo dos peticiones especiales:
- la Consagración de Rusia (san Juan Pablo
II dijo que se había cumplido en 1984) y
- la Devoción de los Primeros Sábados, pero esta petición aún no se ha cumplido. La Devoción de los Primeros Sábados requiere vasta reparación
- En Pontevedra, Nuestra Señora hizo una promesa asombrosa: “A todos los que el primer sábado de cinco meses consecutivos cumplan todas las condiciones solicitadas, «prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas”. Es decir; a quienes cumplan los cinco Primeros Sábados seguidos, la Virgen ha prometido su salvación.
Con una generosidad sin límites, la Santísima Virgen prometió la gracia de las gracias, la de la perseverancia final. Esta gracia no puede ser merecida ni siquiera por una vida entera de santidad gastada en oración y penitencia, pues es siempre un don puramente gratuito de la infinita Misericordia de Dios. Sin embargo, en Pontevedra, ¡Ella hizo una promesa celestial sin ninguna exclusión, limitación o restricción! Por su bondadosa magnanimidad, Ella pretende llamar nuestra atención y mover nuestros corazones para ofrecer reparación.
¿Cómo puede ser tan esencial la devoción al Inmaculado Corazón de Nuestra Señora? Porque el Corazón de María es como el Corazón de Jesús. En palabras de San Juan Eudes, los Corazones de Nuestro Señor y Nuestra Señora están tan íntimamente unidos que son místicamente Un solo Corazón.
Cada uno de nosotros tiene un papel en el cumplimiento del mensaje de Fátima.
Es importante recordar que una de las objeciones que le pusieron a Lucía para divulgar el mensaje que había recibido de Nuestra Señora es que esta devoción ya existía en el mundo, porque muchas almas ya la practicaban cada primer sábado de mes y rezaban los quince misterios del Rosario. Cuando Lucía se lo comentó a Nuestra Señora el 15 de febrero de 1926, en una segunda aparición, Ella le dijo:
«Es verdad, hija Mía, que
muchas almas comienzan, pero pocas perseveran hasta el final, y las que
perseveran, lo hacen para recibir las gracias prometidas. Las almas que hacen
los Cinco Primeros Sábados con fervor y para hacer Reparación al Corazón de tu
Madre Celestial, me complacen más que los que hacen quince, pero son tibios e
indiferentes».
Fuentes: Fátima Center & communalfirstsaturdays.org
[1] Haurietis
aquas (en latín, Beberéis aguas) es una encíclica de Pio XII, publicada el
15 de mayo de 1956 en la que trata sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús.