miércoles, 13 de mayo de 2020
sábado, 9 de mayo de 2020
Rezar en familia (8)
DOMINGO V de PASCUA- Ciclo A
Juan 14, 1-12
10 de Mayo. 2020
Comentario
DIOS, A NUESTRO LADO:
Estamos ante un estado,
más que de tristeza, de preocupación del Señor, ante la despedida
de Cristo de sus discípulos: Por eso Jesús quiere asegurar la paz y
seguridad de su Fidelidad. Esto es motivo de alegría. También a
nosotros nos viene bien considerar sus palabras ante las despedidas de
muchos familiares difuntos con motivo del corona-virus.
“No se turbe vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí. En la casa
de mi Padre hay muchas moradas. Son palabras que leemos en este Evangelio
de hoy...deberíamos recordarlas con frecuencia: al atardecer
de nuestros días y al empezar la jornada. Podemos hacerlo mientras pronunciamos
el ¡Oh, Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a
Vos! como intercesora nuestra, pensando intencionadamente en este deseo de
su Hijo en momentos de despedida de los suyos. O rezando el Acordaos Oh
piadosísima Virgen María.., atribuida a san Bernardo, ante los “nudos”
familiares, problemas en el trabajo, relaciones o situaciones difíciles, o ante
la estampa de la Virgen de los Nudos...,rezando tal vez
sin palabras.
“Volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis
también vosotros...” un día. Son muy pocas las actuaciones de “Jesús
solo” en su vida. Por eso insistentemente quiere incorpararnos a Él. Y
si está solo (por ejemplo en el Nacimiento y Redención), también en esos
momentos, su presencia y actuación es para nosotros.
LA VERDADERA SEGURIDAD:
Hoy más que escudriñar, nos toca recordar, agradecer y
comprometernos a corresponder; o, si lo consideráis mejor, a contemplar
las maravillas del Señor. Es como si quisiera evitar que aquella barca
de madera que conducían por el Mar de Galilea, ahora estuviese a
punto de perecer por la falta de sensatez o de fe de sus escogidos
pilotos, al faltar visiblemente el Maestro. Por eso les había dicho: “Creed
en Dios y creed también en mí”(Jn 14,1), porque “yo y el Padre somos uno”
(Jn 10,30).
El “redil” era lugar seguro para las ovejas dóciles al pastor. La “Barca”,
la Iglesia, debe ser lugar seguro para los cristianos y eso depende
de nuestra fidelidad y compromiso con Dios. En los tiempos del
Señor en la tierra se sentían realmente seguros por la palpable íntima unión de
Cristo con el Padre. La seguridad nuestra hoy en día está en la
“unión nuestra” por medio Jesucristo con el Padre por la oración y el
uso de los demás medios que fomentan la vida de piedad: Presencia
de Dios, jaculatorias, mortificaciones, trabajo, orden, pensar más en los
demás. Preocupaciones, tristezas, alegrías...Este es el campo donde el Señor
nos pide a nosotros que afinemos y cuidemos a nivel personal. De ahí deben brotar
propuestas e iniciativas, inspiradas por Espíritu Santo.
Si no fuese así, el acercarnos a la Iglesia, nos puede producir muy
buena impresión de grandiosidad, como la Fachada de la Catedral,
que dará de la Religión muy buena impresión con su ordenada
doctrina, mandamientos y demás normas, e incluso como de cierta seguridad.
Pero la vida puede fluir por otros engañosos caminos que nos pueden
llevar a falsas seguridades o justificaciones, por no vivir como
Cristo, que nos enseñó: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí” (Jn.14,11).
Es decir: por falta de espíritu contemplativo. La religión
nos puede decir: hagamos el bien, para poder estar en paz “con Dios”. Jesús
en cambio, mandaba hacer el bien “como Él”, pero Él estaba “en
Dios”, porque lo era.
Este es el cambio de mentalidad que Cristo está proponiendo
y apuntalando ya desde los primeros tiempos hasta hoy. Algo así como
ir del éxodo de Egipto a la Tierra Prometida y desde la misma instauración de
la Iglesia hasta el Cielo. Esto que digo de la Iglesia, es aplicable a la
Familia: es la “Iglesia doméstica“. VER: Carta del Papa Francisco sobre el mes de mayo.
En infinidad de ocasiones el Papa Francisco ha recordado el papel
imprescindible de los mayores en la sociedad: para la transmisión
de la fe, para el diálogo con los jóvenes y para la custodia de las raíces de
los pueblos; incluso los ha llamado “reserva sapiencial”.
Simón-David Castro Uzal sdavidcuzal@gmail.com
para el 10 de mayo de 2020
Regina Caeli!
Regina caeli
laetare, Alleluia,
quia
quem meruisti portare, Alleluia,
resurrexit
sicut dixit, Alleluia.
Ora pro
nobis Deum. Alleluia.
Reina
del Cielo alégrate, Aleluya,
Porque aquel
a quien mereciste levar, Aleluya,
Resucitó
según había dicho, Aleluya.
Ruega al
Señor por nosotros. Aleluya.
Madre del silencio
“Ten
una devoción intensa a Nuestra Madre. Ella sabe corresponder finamente a los
obsequios que le hagamos.
Además, si rezas todos los días, con espíritu de fe y de
amor, el Santo Rosario, la Señora se encargará de llevarte muy lejos por el camino
de su Hijo.”
San Josemaría, Surco
n. 691
viernes, 8 de mayo de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
Catequesis Primera Comunión (34)
PARA PADRES Y MADRES DE NIÑOS/AS
DE PRIMERA COMUNIÓN
Muy importante...
martes, 5 de mayo de 2020
lunes, 4 de mayo de 2020
A los jóvenes de Confirmación (3)
Confío en que sigas bien. Para esta semana te propongo que dediques otros 15 minutos a la Catequesis de Confirmación. Mucho ánimo. Ponte en contacto con tu catequista o conmigo para indicar que has visto esto y hecho las actividades.
Escucha en primer lugar un audio pinchando AQUÍ.
A continuación realiza esta actividad:
Es una realidad que en esta vida el Señor va
con nosotros. No es cierto que vayamos solos. Jesús vive en estos momentos.
Palestina es un lugar estupendo para ir a ver
cómo vivió durante treinta y pocos años. Pero después de la Resurrección de
Jesús el resto del Planeta se ha convertido también en el lugar donde Jesús se
mueve, escucha, habla... y va con nosotros.
Hoy vivimos en ciudades y la gente no se hace
idea de lo que representaba un pastor en otros tiempos. Pero es cierto que
también hay un gusto por la naturaleza y el deporte, máxime ahora que empezamos
a salir.
Dicen que todo esto del coronavirus y el confinamiento en casa nos va a «cambiar». Es cierto; sobre todo si nos ayuda a no pensar que estamos solos, cuando en realidad el Señor nos acompaña hasta a hacer deporte.
Para terminar escucha con calma este AUDIO.
Dicen que todo esto del coronavirus y el confinamiento en casa nos va a «cambiar». Es cierto; sobre todo si nos ayuda a no pensar que estamos solos, cuando en realidad el Señor nos acompaña hasta a hacer deporte.
Para terminar escucha con calma este AUDIO.
domingo, 3 de mayo de 2020
Oración por las Vocaciones
Jornada mundial de oración por las vocaciones 2020

Hoy, 3 de mayo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas bajo el lema “Jesús vive y te quiere vivo”.
El objetivo: visibilizar la llamada vocacional y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de colaborar con la oración y la aportación económica con todas las vocaciones del mundo.
Pinchando en el siguiente enlace podrás acceder a los materiales.
La Iglesia española invita este domingo a rezar por las vocaciones desde el confinamiento.
viernes, 1 de mayo de 2020
No puedo vivir sin ti...
No puedo vivir
sin ti.
Canción de Coque Malla interpretada por Los Castores de Marte que es un grupo de música formada por alumnos, familias y profes del Colegio Cardenal Spínola. Grabada cada uno desde su casa durante el confinamiento (abril 2020).
Canción de Coque Malla interpretada por Los Castores de Marte que es un grupo de música formada por alumnos, familias y profes del Colegio Cardenal Spínola. Grabada cada uno desde su casa durante el confinamiento (abril 2020).
Muy agradecidos a Coque Malla.
Saludo de D. Julián a los niños de la diócesis
¡Buenos días! Muy feliz día de
San José, obrero. Os dejo aquí este vídeo; especialmente para los padres y
niños de la Catequesis.
Mes de mayo
![]() |
| Virgen de Fátima, iglesia de Cobas (Ames) |
Empezamos el mes de mayo. Francisco,
el Papa, te ha escrito una carta. Nos insiste en la importancia de rezar.
Recomienda el Rosario y dos oraciones a la Virgen que puedes ver en una entrada
más abajo en este mismo blog.
Cuando miramos a la Virgen nos damos
cuenta de que vale la pena decir al Señor que “Sí”. Estamos bautizados, aunque
vivamos en un ambiente pagano, tenemos una vocación grande. Esa vocación es la
de ser santos. El Señor nos ayuda. Nos da su gracia. Con esa gracia de Dios,
¡podemos! (Mc 10, 39). Podemos ser santos, a pesar de nuestra debilidad, porque
Dios es bueno y porque tenemos por Madre a la misma Madre de Dios.
Empecemos el mes de mayo con ilusión.
Con ganas de sobrellevar el confinamiento e ir volviendo poco a poco a la
cotidianidad. Empecemos ya ahora a vivir de un modo nuevo, muy unidos a la
Santísima Virgen. ¡Feliz mes de mayo!
El Papa te ha escrito
CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A TODOS LOS FIELES PARA EL MES DE MAYO DE 2020
A TODOS LOS FIELES PARA EL MES DE MAYO DE 2020
Queridos hermanos y hermanas:
Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. Las restricciones de la pandemia nos han “obligado” a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual.
Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir.
Además, les ofrezco dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes. Los adjunto a esta carta para que estén a disposición de todos.
Queridos hermanos y hermanas: Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón.
Roma, San Juan de Letrán, 25 de abril de 2020
Fiesta de san Marcos, evangelista
Fiesta de san Marcos, evangelista
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| Virgen Peregrina, Bertamiráns-Ortoño |
Oración a María
Oh María,
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación del pueblo romano,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
| Virgen de la Merced, Lapido-Ortoño |
Oración a Maria
«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».
En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.
Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.
Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.
Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.
Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos.
Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.
Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.
Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.
Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.
Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.
Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.
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