viernes, 10 de mayo de 2013

Don José Antonio Fernández Recuna




Hace unos días falleció un buen sacerdote, Don José Antonio Fernández Recuna. Yo le conocí muy poco dada la distancia de destino y de edad. Pero me pareció siempre un cura de pies a cabeza. El pasado 19 de marzo todavía volvió a llamarme José Luis Doreste…riéndose. Me decía para animarme que este regatista español había participado varias veces en los Juegos Olímpicos ganando la medalla de Oro en los de Seúl 1988. Yo me reía y él comentaba: que sí, que sí, meeeedaaallaaaa de orooo.



No sabía bien el nombre de esta parroquia y llegó a acuñar la expresión: “Ahí viene el cura de Ortamiráns”.

En fin; el otro día no pude asistir a su entierro. Me hubiera gustado pero teníamos aquí el horario habitual… . Hoy le encomendaré en la misa que los sacerdotes celebraremos dentro de unos minutos en la Catedral con motivo de la fiesta de san Juan de Ávila, otro cura como la copa de un pino.



Don José Fdz. Recuna era un currante optimista, elevó en honor de San José el retablo mayor de esa iglesia de la que era párroco en la ciudad de Pontevedra y cuidó al máximo que el Sagrario no solo fuera bueno sino que estuviese debidamente limpio y adornado siempre o que la parroquia dispusiese de los mejores vasos sagrados u ornamentos litúrgicos. Me cuenta Fina Balsa, -feligresa ahora- de esa parroquia que le veía pasar mucho tiempo allí delante en silencio, junto al Sagrario. Campeón. Es famoso su desayuno de los domingos para todos aquellos pobres que se acercaban a la parroquia y las múltiples actividades que una feligresía de ciudad desarrolla.
Recuerdo con especial gratitud su sonrisa y cómo una de las veces que mi abuela estuvo ingresada en el Hospital de Montecelo (aún no existía el CHUS y los de la provincia de Pontevedra íbamos allí) entré con Óscar -compañero de Seminario- en esta parroquia y sentado en el confesionario estaba Don José. Me acerqué a confesarme y ya nunca olvidó mi nombre, aunque variase mi apellido o el nombre de esta parroquia. Don José; usted sí que ha sido un campeón de vela en la travesía de esta vida que supo llenar de obras buenas. Reciba ahora la medalla de oro prometida a los siervos buenos y fieles. Y pida por esta parroquia de Ortamiráns.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por esta entrada. Vivimos aquí pero sabe que somos de Campolongo. A Fran y a mi nos casó don José Recuna. Era un cielo de hombre. Gracias. Un saludo y enhorabuena, Marga.

Anónimo dijo...

En Pontevedra no se recuerda nada igual, vaya despedida....rezumaba AMOR...todavía a día de hoy sigue presente en la zona...haciendo analogía con la vela no la soltó nunca...ofició hasta el final, su ejemplo, dedicación, devoción a su parroquia y a todos los creyentes era tal...que a pesar de su enfermedad dura-créanme-supo darlo todo....
DEP


Ana López

Anónimo dijo...

En Pontevedra no se recuerda nada igual, vaya despedida....rezumaba AMOR...todavía a día de hoy sigue presente en la zona...haciendo analogía con la vela no la soltó nunca...ofició hasta el final, su ejemplo, dedicación, devoción a su parroquia y a todos los creyentes era tal...que a pesar de su enfermedad dura-créanme-supo darlo todo....
DEP


Ana López

Anónimo dijo...


Muy bonito su artículo, D. José Luís, seguro que él, sentado en una nube, pide por Ortamiráns y por su cura medalla de oro ¡ PARA QUE NO SE LA ARREBATEN!

Anónimo dijo...



La primera vez que escuché su nombre, de boca de su predecesor, a mí también me sonó a Doreste...además de compartir casi todas letras del apellido, tienen en común compartir la tenacidad en el esfuerzo.
Sabina