domingo, 22 de noviembre de 2015

CRISTO REY



ACTO DE CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO A 

JESUCRISTO REY


Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos arrodillados humildemente en tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para estar más firmemente unidos a Ti, hoy cada uno de nosotros se consagra voluntariamente a tu Sagrado Corazón.

Muchos nunca te han conocido; muchos te han rechazado, despreciando tus mandamientos. Compadécete de unos y de otros, benignísimo Jesús, y atráelos a todos a tu Sagrado Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los que nunca se han separado de Ti, sino también sobre los hijos pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no mueran de miseria y de hambre.

Reina sobre aquellos que están extraviados por el error o separados por la discordia, y haz que vuelvan al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto no haya más que un solo rebaño y un solo Pastor.

Concede, Señor, a tu Iglesia una plena  libertad y seguridad; concede a todo el mundo la tranquilidad del orden; haz que desde un extremo al otro de la tierra no se oiga más que una sola voz:

Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos ha venido la salvación;
a Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.



El fiel cristiano que, en la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo rey, rece públicamente el acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey, se le concede indulgencia plenaria; en cualquier otra circunstancia, la indulgencia será parcial (lógicamente, además de la voluntad firme de aceptar el reinado de Cristo en nuestra vida, deben darse las condiciones habituales para recibir la indulgencia plenaria: confesión reciente y comunión, rezar un Padrenuestro y un Avemaría por el Papa).

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