domingo, 27 de marzo de 2022

ME PONDRÉ EN CAMINO ADONDE ESTÁ MI PADRE

 


Imagen: El hijo pródigo de Rembrandt. The State Hermitage Museum. Google Arts & Culture

Si, como el hijo pródigo, ya nos hemos marchado, si hemos malgastado toda la herencia del padre en una vida desordenada, si hemos cometido cualquier falta o fechoría, si hemos caído en el abismo de la impiedad y en el hundimiento total, levantémonos y regresemos a un Padre tan bueno invitados por un ejemplo tan bello.

Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió, y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Os pregunto: ¿qué lugar hay aquí para la desesperación? ¿Qué pretexto para tener una excusa? ¿Qué falsa razón para temer? A no ser que se tema el encuentro con el padre, que se tenga miedo a sus besos y a sus abrazos; a no ser que se crea que el padre, cuando toma a su hijo de la mano, lo acerca a su corazón y le estrecha entre sus brazos, quiere recuperar su dinero en lugar de recibir para perdonar. Pero si se diera un tal pensamiento que se opone a nuestra salvación, es ampliamente vencido por lo que sigue: El padre dijo a sus criados: Sacad enseguida el mejor traje para vestirlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado. Después de haber escuchado esto, ¿qué esperamos para volver al Padre?

San Pedro Crisólogo

Obispo de Ravena; con su vida santa y la elocuencia de su palabra, ganó numerosas conversiones (Ca. 380- Ca. 450)

Fuente: Magnificat nº 220, marzo 2022

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