lunes, 5 de febrero de 2024

CURSO DE LITURGIA

 19. VESTIDURAS SAGRADAS   (I)

Las vestiduras pertenecen a los elementos materiales de la liturgia. También tienen un significado profundo. Vestir una ropa determinada significa asumir la personalidad correspondiente, asumir una identidad, puesta de manifiesto en esas vestiduras. Estas vestiduras no indican un poder sobre nadie, sino un servicio a los demás.

El Presidente y los demás ministros de la celebración son los únicos que se revisten de modo simbólico para su ministerio. En los primeros siglos del cristianismo no parece que los ministros se revistieran de modo especial, salvo las vestiduras romanas propias de los días festivos. Con el tiempo, al dejar de usarse estas vestiduras para el uso civil se mantuvieron para los actos de culto y, de esas vestiduras, derivan las actuales.

Vestiduras del diácono:

Dalmática romana. Fuente: Ars Sacra

v DALMÁTICA. Del latín “dalmática vestis”, túnica o vestidura de Dalmacia. Vestido litúrgico en forma de túnica hasta las rodillas, con mangas amplias que usan los diáconos sobre el alba y la estola. Los primeros cristianos la tomaron de los romanos y éstos, del pueblo de los dálmatas (hoy países balcánicos). La vestían las personas de dignidad.

Estola cruzada. Fuente: InfoCatólica

v ESTOLA CRUZADA. Del hombro izquierdo hacia el costado derecho, en forma descendente.

 

Vestiduras del presbítero o sacerdote:

Fuente: Park "N" Shine

v AMITO. Pequeño lienzo rectangular, de lino blanco, colocado debajo del alba que pueden usar los ministros sobre los hombros y alrededor del cuello, debajo del alba, para ocultar los vestidos comunes. Tenía un significado alegórico: servía en defensa contra las tentaciones diabólicas y la moderación de las palabras. Hoy ya no se suele usar, porque las albas vienen confeccionadas de forma que cubran el cuello, y con el cuello en forma distinta a la V. 

Fuente: Pinterest. SGBlogosfera. Amigos de Jesús

v ALBA. Del latín “alba”, blanca. Es una vestidura litúrgica común a todos los ministros. Es una túnica talar blanca de mangas largas que cubre todo el cuerpo y se reviste sobre el vestido común. Con ese alba, el sacerdote representa la pureza que el hombre recibe por los méritos del misterio pascual de Cristo. También significa la penitencia y la pureza de corazón que debe llevar el sacerdote al altar. El alba se coloca sobre el clergyman o la sotana. 

Fuente: El rincón de las Melli

v ROQUETE. Del latín “rochetum”; especie de alba corta, hasta la altura de las rodillas, que se usa sobre la sotana o el hábito religioso. También se llama sobrepelliz. Puede ser usada por el sacerdote o el diácono para exponer el Santísimo, para una celebración de Bautismo o para un matrimonio.

Estolas sacerdotales. Fuente: Aquedah

v ESTOLA. Del latín “stolé”, vestido. Es prenda de tela alrededor del cuello del sacerdote; utilizada para las celebraciones litúrgicas. La usan los obispos y presbíteros, colgando del cuello hacia delante; y los diáconos, desde un hombro hasta la cintura atravesando en diagonal la espalda y el pecho. Es símbolo de los poderes sagrados que recibe el sacerdote, como pastor que lleva a sus ovejas sobre sus hombros, como maestro que enseña a sus discípulos, como guía que conduce a las almas hacia la vida eterna.

Casulla con forma de "guitarra". 
Fuente: Asociación Litúrgica Magnificat

v CASULLA. Del latín “casula”, cabaña. Vestimenta litúrgica amplia y abierta por los costados para la celebración de la Misa. Se usa sobre el alba y la estola. Confeccionada en tela, tiene la forma de una capa cerrada por delante o poncho. Cambia su color según la celebración y el tiempo litúrgico. Simboliza la caridad que cubre todos los pecados.

 

Fuente: (Cf) Curso de Liturgia. (Cf) Pedro Sergio Antonio Donoso Beant

domingo, 4 de febrero de 2024

Reflexiones lecturas de hoy

La primera lectura de hoy (Job 7,1-4. 6-7) expresa la queja de Job, angustiado por el peso del a vida y por la posibilidad de que sea un sinsentido. La vida de Job, con una terrible experiencia del mal, no es ajena a la nuestra. Ante una existencia que se nos escapa corremos varios peligros: uno es el afán por aprovechar cada instante en beneficio propio (una optimización egoísta del tiempo). Otro, es considerar que nada vale la pena y que lo que nos envuelve no son más que sombras de muerte. El evangelio de hoy (Mc 1,29-39) nos muestra la respuesta de Jesús: hay que vivir practicando el bien.

La transformación del mundo pasa por el cambio del corazón. Lo vemos en todo lo que realiza Jesús, es su gratuidad. Su vida es expresión de su misericordia. Todos son gestos que van acompañados del amor: la cercanía a sus apóstoles, la compasión por los enfermos, el anhelo de acercar a los hombres a Dios expresado en la oración, el anuncio de la Buena Noticia del Evangelio. El amor aniquila la pesadez de la vida. Y, al mismo tiempo, se nos muestra cómo el Señor se acerca a cada persona. ¿De qué serviría transformar todo el mundo si cada uno no se sintiera amado singularmente? Sólo el amor descifra el enigma de la vida.

Otro ejemplo de Jesús en este pasaje son sus “silencios buscados”, que pueden ser una forma de evitar los engaños que nos embaucan; impedirían que fuéramos detrás de cualquier promesa de alegría. Quién sabe si así, definitivamente, dejaríamos de tener prisa y nos proveeríamos de más tiempo: el que la vida precisa para ser vivida a fondo.

Fuentes: Magnificat febrero 2024 y (Cf.) Evangelio Diario en la Compañía de Jesús 2024    

sábado, 3 de febrero de 2024

Boletín Parroquial "O Sineiro", n. 640


Podes consultar este Boletín "O Sineiro" premendo AQUÍ.

 

PREGÓN DE CUARESMA

 Cuando era pequeña vivía la Cuaresma con mucha intensidad. Todavía no me había acostumbrado a contemplar a todo un Dios clavado en una cruz. Mi abuela se encargaba de que en ninguno de los cuarenta días se nos olvidara lo que estaba a punto de acontecer. Cada día nos recordaba a mi hermana y a mí que Jesús estaba a punto de morir por nosotras.



Aquellas palabras me impactaban. Nunca había vivido una muerte cercana, pero podía intuir que era de lo peor que le podía pasar a alguien. Me daba cuenta de que en el mundo de los adultos la muerte era el mayor de los temas tabúes. Solo cuando por rigurosa necesidad no quedaba más remedio que abordarlo, siempre se hacía rodeándolo de una sólida capa de tristeza y desolación que no invitaba a seguir profundizando en el asunto.

¿Quién era, entonces, Aquel que había querido dar Su vida por mí, aquel cuya muerte sí se podía comentar? Era el mismo sobre el que nuestra abuela nos hablaba cuando nos llevaba al colegio cada mañana. Un tal Jesús que era muy bueno, hacía milagros y había nacido en un pesebre a pesar de su condición divina.

En mi familia, un elemento imprescindible del Jueves Santo era la película de después de comer, justo antes de ir a los Oficios. La Pasión, por supuesto. La crudeza de las escenas conseguía crear el ambiente idóneo para ponerse en situación. Casi podía sentir desde la comodidad de mi sofá los latigazos que veía en la pantalla. Recuerdo incluso haber soltado alguna lagrimita llena de tristeza e indignación después de la tercera negación de Pedro. ¿Cómo podía atreverse a negarle? Me parecía inconcebible que un domingo Jesús fuera recibido con palmas y vítores, y tan solo cinco días después, estuviera clavado en una cruz. «Si yo hubiera estado ahí, no le hubiese traicionado», me decía. Y con una mezcla de rabia, aflicción, amargura y pesar, deseaba que transcurriera el tiempo lo más rápido posible hasta la Vigilia Pascual. Menos mal que la historia tenía final feliz y todos aprendían su lección. La moraleja parecía acertada.

Cuando se es niño resulta fácil simpatizar con quienes los adultos –directa o indirectamente– dicen que debemos simpatizar. A mí ese tal Jesús del que tanto y tan bien me habían hablado desde pequeña me caía bien, me parecía un buen hombre. El problema viene cuando uno se hace mayor y se da cuenta de que ya no le sirve tener una opinión heredada de Jesús porque creer en él implica vivir de una determinada manera. Es entonces cuando pueden brotar algunas preguntas un tanto incómodas: ¿Qué es lo que me hace sentir 'simpatía' hacia la persona de Jesús? ¿Quién es, realmente, Jesús de Nazaret? ¿He tenido un encuentro personal con Él, o es solo el héroe de las historias que me contaba mi abuela? ¿Me interpela, verdaderamente, lo que le pasó? ¿Tiene algún sentido recordar aquella historia dos mil años después en una sociedad que nada tiene que ver ya con la de entonces?

Y es también entonces cuando uno parece ir descubriendo que sí, que aquello que pasó cuando todavía no existían internet ni los móviles tiene mucho de actual. Porque también en nosotros se dan contradicciones e incoherencias: Domingos de Ramos que se tornan rápidamente en Viernes Santos. Largos caminos hacia el Gólgota con horizontes no demasiado esperanzadores que van acompañados de dolor y mucha soledad. Algunas veces nos sentimos traicionados, negados... y otras veces somos nosotros los que ignoramos y decimos 'no' al prójimo. Muchos sepulcros vacíos, desiertos interiores, incomprensión...

Pero hoy estamos de fiesta. A lo largo de la jornada nos impondrán esa ceniza que nos recuerda que polvo somos, y en polvo nos convertiremos. Pero ese polvo, acogiendo todo lo que de real y cierto representa (nuestra finitud, limitación, pecado...), no tiene la última palabra. El propio Dios, hace dos mil años, se encarnó para asumir nuestra condición y dignificarla. No estamos solos en esto. Jesús pasó por ello antes que nosotros, lo atravesó hasta el final y nos regaló una forma muy concreta de vivirlo en plenitud.

martes, 30 de enero de 2024

CURSO DE LITURGIA

Simbología de la incensación silenciosa

Fuente: Doxología.org    

El ritual de la incensación, practicado también en algunas religiones de los pueblos antiguos, representa para la Iglesia cristiana una evocación litúrgica del Antiguo Testamento, en donde encuentra su correspondiente en lo que se hacía en el altar del incienso, por las mañanas y al anochecer, en el Santuario. 

En sí, la incensación representa una de las formas de sacrificio, una expresión de la ofrenda de adoración que presentamos a Dios, como autor y soberano de la creación. El sentido de esto nos lo confirma la misma fórmula que el sacerdote utiliza para bendecir el incienso colocado sobre los carbones del incensario (turíbulo): “Te presentamos el incienso (te lo ofrecemos como don), a Ti, Cristo, Dios nuestro, en el aroma de una buena fragancia espiritual, el cual, aceptándolo en Tu altar...”.

En el marco de la vigilia nocturna, las Vísperas empiezan con la apertura de las puertas del Santo Altar y con la incensación en silencio de la Santa Mesa y el Santo Altar. En esos instantes, la fragancia del incienso alcanza todos los rincones del templo. Esta incensación representa el comienzo de la creación del mundo. El Espíritu de Dios desciende sobre el mundo material original, “tierra informe y vacía”, de la cual nos habla el libro del Génesis, y sopla sobre él Su fuerza vivificadora.

 Autor: Victor Florea

Fuente: https://doxologia.org/es/palabras-de-espiritualidad/simbologia-de-la-incensacion-silenciosa (29.1.2024)

lunes, 29 de enero de 2024

CURSO DE LITURGIA

 18. LA INCENSACIÓN

El rito de incensación expresa reverencia y oración. La materia que se coloca en el incensario debe ser incienso puro o en caso de agregarle alguna sustancia se debe procurar que la cantidad de incienso sea mucho mayor.

En cuanto a la forma de incensar siempre ha de hacerse, únicamente, con movimientos dobles. Antes y después de incensar se debe hacer una inclinación profunda a la persona u objeto que se inciensa. Se inciensa con tres movimientos dobles:

o   el Santísimo Sacramento (que ha de hacerse de rodillas),

o   la reliquia de la Santa Cruz,

o   las imágenes del Señor o de la Virgen,

o   los dones para el sacrificio,

o   la cruz del altar,

o   el Evangelario,

o   el Cirio Pascual,

o   el ministro celebrante y

o   el pueblo.

La incensación del altar. Como incienso en Tu presencia.
Fuente: SANCTA SANCTIS. 

El resto de los casos se inciensa con dos movimientos dobles. Antes y después de la incensación se debe hacer una reverencia profunda a la persona u objeto que se inciensa, a excepción del altar y los dones para el sacrificio de la Misa.

En la Misa se puede incensar durante la procesión de entrada; al comienzo de la Misa para incensar primero a la cruz si está sobre el altar y, si no lo está, cuando pase ante ella; después, al altar; en la procesión y proclamación del Evangelio al Evangelario; en la preparación de los dones, que se inciensan las ofrendas, el altar, la Cruz, al Obispo o presbítero, a los concelebrantes y al pueblo.

También se inciensa, de rodillas, en el momento de mostrar la Hostia y el Cáliz, después de la consagración. En la bendición con el Santísimo Sacramento se le inciensa durante el momento mismo de la bendición, colocándose el turiferario ante el altar de rodillas, como en la consagración. Las imágenes se inciensan sólo al comienzo de la celebración, no en el ofertorio.

Fuente: (Cf) Curso de Liturgia. (Cf) Pedro Sergio Antonio Donoso Beant

sábado, 27 de enero de 2024

Disposición para orar

 

Fuente: CHRISMHOM

Un paso o dos antes del lugar donde tengo de contemplar o meditar, me pondré en pie, por espacio de un Paternóster, alzando el entendimiento arriba, considerando cómo Dios nuestro Señor me mira.

San Ignacio de Loyola

Fuente: Evangelio Diario en la Compañía de Jesús, 2024

viernes, 26 de enero de 2024

¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

 

Fuente: La oración de los fieles. InfoCatólica

Muchos cristianos no saben qué es la oración. Algunos consideran que es algo propio de los ministros y agentes pastorales de la Iglesia, pero no para la gente de a pie. Otros han tenido una mala experiencia, pues lo han intentado muchas veces y han considerado que no les aporta nada y la han abandonado. Otros, más pragmáticos, llegan a la conclusión de que si Dios ya sabe lo que cada uno quiere o necesita, ¿qué sentido tiene orar? Hay quienes están tan ocupados que les falta tiempo para ello. Y otros que, teniendo tiempo, no les apetece, ya sea por aburrimiento o pereza.

¿Y qué es la oración? El Catecismo de la Iglesia Católica presenta el tema de la oración de esta manera: “Este es el misterio de la fe”. La Iglesia lo profesa en el Símbolo de los Apóstoles y lo celebra en la Liturgia sacramental, para que la vida de los fieles se conforme con Cristo en el Espíritu Santo para gloria de Dios Padre. Por tanto, este misterio exige que los fieles crean en él, lo celebren y vivan de él en una relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero. Esta relación es la oración.

La oración es, pues, expresión de la relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero. Es don divino (Dios que llama) y respuesta generosa a esa llamada.

Fuente: el Taco Calendario del Corazón de Jesús, 2024

jueves, 25 de enero de 2024

PRIMER BELÉN DE LA HISTORIA

INDULGENCIA PLENARIA con motivo del 800 aniversario del primer Belén de la Historia

BELÉN de la iglesia de SAN FERMÍN de los NAVARROS (Madrid)

Merece la pena observar los detalles de este peculiar Belén que se encuentra en la iglesia de San Martín de los Navarros. Hay palomas por doquier (símbolo del Espíritu Santo); una de ellas observa al Niño, que está situado en un altar donde un sacerdote está oficiando ante la Cruz (rememorando nuestra Redención); a su lado se encuentra el mismo San Francisco y un grupo de sus seguidores. 

La representación de los fieles presentes enmarca la época: Navidad de 1.223 en Greccio, Italia. Desde entonces, la tradición del Belén navideño no ha cesado en la Iglesia católica.


La noticia es que, con motivo del 800 aniversario de este primer Belén, el Papa ha concedido INDULGENCIA PLENARIA a todos los fieles que visiten una iglesia franciscana entre el 8 de diciembre de 2023 y el 2 de febrero de 2024 y, además, cumplan los requisitos habituales (confesión sacramental, comunión, rezo del Credo y rezo de un Padrenuestro por las intenciones del Papa). 

lunes, 22 de enero de 2024

¿Cuál es y cómo se comete el pecado contra el Espíritu Santo?

 

Fuente: Biblia

Es Mateo (12,31-32) quien menciona un pecado “que no será perdonado”, y aclara que es “la blasfemia contra el Espíritu Santo”.

Blasfema quien no se siente necesitado de Dios, no se siente pecador o se cree sin pecado; quien se cierra al llamado de Dios a la conversión, quien endurece el corazón; quien considera que Dios no puede perdonar o niega el perdón de Dios en la confesión. Es decir, es el pecado por el que el hombre se niega libre y conscientemente al perdón y la misericordia de Dios. De ahí su gravedad; considera que Dios no tiene nada que hacer, que no puede actuar, que no se puede hacer nada. Aunque Dios quiere perdonar, la persona no le deja.

Es necesario comprender que el pecado contra el Espíritu Santo no puede ser perdonado porque el pecador no se arrepiente, no porque Dios no lo quiera perdonar. Por eso, abrámonos a la acción de la gracia del Espíritu Santo, luchemos por nuestra conversión y confiemos en su Misericordia, que es infinita y eterna.

Recordemos Proverbios 28,13: “El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos, alcanzará misericordia”.

 

Fuente: (Cf) catholic.net (https://es.catholic.net/op/articulos/66628/cat/13/cual-es-y-como-se-comete-el-pecado-contra-el-espiritu-santo-.html#modal ), 19.01.2024

 

domingo, 21 de enero de 2024

MEDITACIÓN sobre las lecturas y el Evangelio de hoy (Jonás 3, 1-5.10; 1 Corintios 7,29-31; Marcos 1,14-20)


F
Fuente: Arquidiócesis de Bogotá

“Evangelio”: esa es la expresión que Marcos pone en boca de Jesús nada más comenzar su vida pública para sintetizar el núcleo de su mensaje y su vida.

El Maestro es noticia y, para más señas, noticia positiva. Airea nuestro bien. Construye, sana, fortalece, clarifica, enlaza, hace crecer, alegra. Dios reinará dando alas a la realidad humana. A partir de ahora, cuanto Jesús exprese y realice tendrá la forma de un único y doble mensaje:

1º conoceremos lo que Dios puede ser y hacer en nosotros como personas y sociedades y,

2º eso que será y hará, es rotundamente benéfico.

Lo sorprendente es que Jesús no establece requisitos para que el Evangelio se realice. El Reino no es producto humano. Lo dicho, dicho está: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios”.

A partir de ahí, lo que viene es una invitación: 

“Convertíos y creed en el Evangelio”.

Por nuestra parte, sólo queda la acogida de esa buena noticia. Avisados quedamos: nos transformaremos si, primeramente, experimentamos el amor.

Recordemos:

Todos los santos tienen un pasado,

y todos los pecadores, un futuro

Fuente: (Cf) Evangelio Diario en la Compañía de Jesús 2024


martes, 9 de enero de 2024

PERMÍTEME, SEÑOR

 

Fuente: Pinterest

Permíteme, Señor, que aquí postrado,

consciente de mi nada en Tu presencia,

y aun temiendo pecar de irreverencia

me atreva al alto honor de acompañaros.

 

Yo sé que no soy digno de miraros,

mas, fiado en Tu amor y en Tu clemencia,

se apacigua el clamor de mi conciencia

y me inunda la calma al contemplaros.

 

En el mundo, Señor, por olvidaros,

es todo confusión y algarabía

que me inquietan de modo extraordinario.

 

Por eso, mi Señor, vengo a rogaros,

que le dejes gozar al alma mía,

del remanso de paz de Tu Sagrario.

 

José Ramon de Pablo


Fuente: El Evangelio Diario en la Compañía de Jesús, 2024

miércoles, 27 de diciembre de 2023

La Eucaristía y los santos


Santa Teresa de Jesús recibiendo a Cristo Eucaristía.  

Fuente: Pinterest

«Si cuando andaba [Jesús] en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaban los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéramos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje» (Cam. Perf-E 61,5).

Santa Teresa de Jesús

Fuente: adelantelafe.com

martes, 26 de diciembre de 2023

Una Navidad bajo el signo de la Cruz

 

María adorando a Jesús
de Giovanni Ambrogio Bevilacqua, (1474-1516), 
pintor lombardo casi coetáneo de Leonardo da Vinci
Fuente: Magnificat, diciembre 2023

En la pintura se ve en lo alto de los cielos a Dios Padre, emergiendo de la nube con un ejército de querubines, que se inclina hacia la tierra. Frente a Él, un coro de ángeles canta el himno del Cielo: 

Gloria in excelsis Deo, et in Terra pax hominibus bonae voluntatis.

¡Los adoradores celestiales se vuelven hacia la tierra! Pero, ¿qué está pasando en la tierra? ¡Estos ángeles, cuya misión eterna es la alabanza de Dios no se dirigen a Él, que está en lo más alto del cielo, sino a lo más bajo de la tierra, contemplando obviamente al más pequeño, al más desamparado, al más desnudo de los hijos de los hombres! ¡Y en la tierra, la que es bendita entre todas las mujeres, lejos de elevar sus ojos al Cielo, está toda consagrada a adorar a este Niño recién nacido! Su hijo, ciertamente porque, haciéndose eco del canto de los ángeles, su vestido inmaculado está salpicado con la palabra “Paz” tejida en oro; y la escritura anuncia que ella será la madre del Príncipe de la paz.

Y he aquí que el Todopoderoso no se ofende (…) al contrario, la trayectoria de su mirada y sus manos abiertas muestran que no solo bendice y asume lo que sucede, sino que también lo que sucede es cumplimiento perfecto de su santa voluntad. En su mano izquierda, manifiesta la clave de este gran misterio: su voluntad, la que pretende que se haga en la tierra como en el Cielo, es que el Universo creado sea colocado bajo el signo de la cruz, es decir, salvado y transfigurado por su Hijo único engendrado, con Él y en Él.

En la parte inferior, el pintor nos da a meditar sobre la hermosa palabra de la Buena Nueva que cuenta su obra: cita el gradual gregoriano (respuesta tras la epístola) para las Misas de las fiestas en honor de la Virgen María:

Virga Jesse floruit: Virgo Deum et hominem genuit: Pacem Deus reddidit, In se reconcilian sima summis

Una rama de Jesé ha florecido: una Virgen dio a luz al que es Dios y hombre: Dios ha restaurado la paz, reconciliando en sí mismo lo más bajo y lo más alto.

Así, lo que el pintor quiso manifestar entre el pulgar y el índice de la mano izquierda del Padre sería la imagen de nuestra humanidad, llamada a ser perfectamente transparente a la divinidad de quien nació verdadero Dios y verdadero hombre de la Virgen María.

¡Feliz Navidad!,

aun cuando todo esto debe suceder bajo la señal de la cruz.


Pierre-Marie Dumont

(Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco)

Fuente: Magnificat, diciembre 2023

lunes, 25 de diciembre de 2023

CURSO DE LITURGIA

¡ Muy feliz Navidad, parroquia !


Fuente: Articulos religiosos Brabander

 

31. NATIVIDAD DEL SEÑOR

Un ciclo importante del año litúrgico gira alrededor de la festividad de la Natividad del Señor, fiesta fija que celebramos el 25 de diciembre, Navidad.

La Iglesia celebra el Nacimiento desde el año 336 por disposición del papa san Julio I aunque, en realidad, no se sabe con exactitud la fecha del Nacimiento; en cualquier caso, parece ser que fue unos años antes de los que normalmente consideramos, y ni siquiera si fue o no en invierno.

Los orígenes de esta celebración parecen remontarse a tiempos muy lejanos, teniendo como lugar de inicio la gruta donde nació Jesús. Sobre esa gruta, santa Elena construye la basílica de la Natividad por el año 326, colocando el altar encima mismo de la gruta.

Se ha venido afirmando que los cristianos de Roma habían fijado en el siglo IV la fecha del 25 de diciembre para conmemorar la Natividad del Señor, eligiendo la fecha de la fiesta civil romana del Sol invicto, fiesta popular romana que evocaba la victoria del sol sobre las tinieblas.

Sin embargo, hay autores que discuten esta tesis, como el profesor de Historia de la Universidad de Muhlenberg, William J. Tighe. Este profesor publicó en diciembre de 2003 un análisis en el que negaba que la fecha del 25 de diciembre buscase suplantar una fiesta pagana previa y asegura que “los orígenes paganos de la Navidad son un mito sin fundamento histórico"; además, como especialista en los siglos XVI a XVIII, indica que fue del protestante alemán Paul Ernst Jablonski y del monje francés Jean Hardouin, de quienes surgió esta idea del “origen pagano”.

Lo que parece claro es que hoy se está dando el fenómeno contrario. La Navidad es una celebración entrañable desde hace siglos; es obligado recordar la contribución de san Francisco de Asís a la aparición de los actuales belenes al representar en 1.223 el Nacimiento con personajes.

Sin embargo, hoy, nuestra sociedad secularizada la está “paganizando”, convirtiendo una fiesta religiosa en días de consumo desenfrenado y vacación frívola, por lo que cada vez se está perdiendo más su sentido profundo de celebración del Nacimiento del Salvador. En palabras de C. Coolidge, “la Navidad no es sólo una época para disfrutar, es también para reflexionar”. Es nuestra tarea recuperar el verdadero sentido de la Navidad, empezando por nuestras familias.

Para profundizar en la tesis del profesor Tighe, puede consultarse el siguiente enlace:

https://www.infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1812231230-origenes-paganos-de-la-navida (10.11.2023)

Fuentes:

(Cf) Curso de Liturgia. (Cf) Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Infocatólica.com